Tal vez hayan escuchado alguna vez que alguien exclamara: "¡mátalos turú, mátalos!", pero ¿de dónde proviene este grito de guerra?
Las pistas para encontrarle sentido a esta frase -grabada en el inconsciente de muchos-, deben ser buscadas en la televisión uruguaya de mediados de los setenta, cuando la televisión era en blanco y negro y donde los cuatro canales de televisión (*) emitían sólo después de la media tarde (la hora de la merienda), los clásicos de dibujos animados de la Hanna-Barbera.
Entre aquellos héroes de la merienda estaban Meteoro, Marcos, Birdman, El Oso Yogui, El Lagarto Juancho, Scooby Doo, el Trío Galáctico y Jonny Quest.

Jonny Quest es un niño de 10 años, que junto a su perro Bandido (un bulldog con dos manchas sobre los ojos formando un antifaz), su amigo hindú Hadji, el Dr. Benton Quest (su padre) y el agente de inteligencia, piloto y guardaespaldas Race Bannon, se enfrentaban a amenazas salidas de cualquier película de ciencia ficción de los años 50: monstruos radiactivos, robots asesinos, gigantes, invasores alienigenas y criaturas prehistóricas (como nuestro amigo Turú).
La serie se alimenta del optimismo sobre los beneficios que traería la ciencia y la tecnología a la sociedad norteamericana en los sesenta: computadoras, rayos láser, cohetes, minisubmarinos, robots, ingeniería genética y todo un gran despliegue de lo que en aquel entonces formaba parte de la visión futurista.
Bajo la lupa
Los posibles detractores del dibujo se referirán a la caricaturización de los "pueblos no caucásicos", acusándolo de una visión imperialista y totalmente etnocéntrica de los diferentes "pueblos" que adornan los exóticos parajes que visitan. Los indios, son tontos, hablan como monos, son supersticiosos y fáciles de engañar.
Los africanos estaban todos cortados por la misma tijera. Éstos eran peligrosos negros salvajes, que perseguirán con sus lanzas a nuestros héroes al mejor estilo Shaka Zulu.
Nosotros los latinoamericanos, eramos mestizos, traicioneros y ladinos (es bueno saber que no hemos cambiado mucho) y defraudábamos la confianza del equipo Quest en más de una oportunidad.
Pero quienes se llevaban todos los premios a la mejor caricatura del "Eje del Mal", eran los asiáticos orientales: amarillos, con boca de pescado, pequeños ojos y miradas escrutadoras, signo inequívoco del temor que la civilización occidental tenía a los chinos en plena guerra fría.

¡Mátalos Turú, mátalos!
En este capítulo, el Dr. Quest, su hijo Jonny, Race, Hadji y Bandido van en busca de trinauxita, un metal escencial para el programa espacial. Dos nativos le dan una muestra al Dr. Quest, proveniente de la tierra de Turu.
De acuerdo a la descripción que le dan, suponen que Turu debe ser un pteranodon, una criatura voladora solo conocida por sus restos fósiles.
Turu ha sido entrenado por el malvado Sr. Deen (que está en una silla de ruedas), para someter a los nativos de la zona, para que trabajen como esclavos en sus minas de trinauxita. A pesar de ser mucho más grande que su amo, Turu hace todo para complacerlo.
Finalmente los nativos son liberados y el Dr. Quest se queda con las minas de trinauxita, ¡chupen indios giles!

La frutillita de la torta, es la violenta y sanguinaria matanza de cocodrilos perpetrada por los Quest con cuanta arma de fuego tuvieron a mano, dejando de manifiesto el nulo espíritu ecológico que había por aquel entonces, algo que también fue visto anteriormente en la historieta Tintín en el Congo (1930-31). ¡Qué me vienen después con Capitán Planeta!.
Jonny Quest - Turu the Terrible
Las cuatro partes en que se divide este memorable episodio, tienen marcada la opción de "Inserción desactivada por solicitud" en Youtube, por lo tanto solo lo pueden ver directamente en los siguientes links:
http://www.youtube.com/watch?v=1HOR-iD47iY
http://www.youtube.com/watch?v=rUDc2OBMdbE
http://www.youtube.com/watch?v=1ACHRa1nXWY
http://www.youtube.com/watch?v=CRtirIAw_1U
Fuentes: Memorias y El Cráneo.
(*) La TV por cable llegaría en la década de los 90, gracias a los negocios del QKI. ¡Vieron!, con los Blancos se vivía mejor, je, je, pero yo todavía no tengo Cable.







