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• Ides of blood #3 Written by Stuart c. Paul - Pencils & colors Christian Duce
• Junto a Blanca y Gustavo en Montevideo Cómics 2010

Noir, sort, black, beltza, negro... pero esta vez no tiene que ver con trajes negros, armas negras, superhéroes o villanos negros... Marvel siempre nos sorprende con nuevas versiones de sus personajes: Marvel 2099, 1602, o, más recientemente, el Universo Ultimate, son algunos ejemplos de esos innovadores universos paralelos...
Esta nueva línea editorial, lanzada en 2008, está compuesta por diversas miniseries basándose en una premisa: ¿cómo serían las aventuras de los superhéroes si hubieran sucedido a finales de la década de 1930 o en la siguiente? La turbulenta década de la crisis económica, la gran crisis que marcó la historia en aquel viernes negro, que provocó un efecto dominó en la economía mundial, con una ola creciente de quiebres financieros, sectores completos arruinados, desocupación, miseria y la antesala de la Segunda Guerra Mundial.

La primer aparición de Marvel Noir fue bajo la forma de Limited Serie: X-Men Noir escrita por Fred Van Lente y dibujada por Dennis Calero; Spider-Man Noir con guión de David Hine y Fabrice Sapolsky y gráficos de Carmine Di Giandomenico; Daredevil Noir por Alexander Irvine y Tomm Coker; Luke Cage Noir con guiones de Mike Benson y Adam Glass y dibujos del artista Shawn Martinbrough, Punisher Noir de Frank Tieri con arte de Paul Azaceta; y finalmente; Wolverine Noir escrita por Stuart Moore con arte de C. P. Smith. Posteriomente se añadieron, al menos cuatro publicaciones más a la serie Noir que actualmente sigue abierta. Las nuevas publicaciones fueron Spider-Man Noir: Eyes without a Face #1-4, Weapon X Noir One-Shot #1 y Iron Man Noir #1-4
Spiderman Noir
La primera idea que cruzó por mi cabeza no tuvo nada que ver con cuáles serían las influencias del comic, qué tanto tendría del cine y de la literatura negra de los años treinta... Tuvo que ver con pensar cómo nos iban a llenar el ojo sacándonos la tecnología y los artilugios a los que nos tienen acostumbrados los comics de finales del siglo XX y principios del XXI. Supongo que, como todos, soy hija de este tiempo digital, donde está tan incorporada la tecnología a nuestras vidas como saber que sale agua si se abren las canillas...

A medida que uno se va adentrando en la historia, me sorprendí (gratamente) olvidando esos detalles tecnológicos, capturada por la dinámica de la línea narrativa de David Hine y Fabrice Sapolsky y los dibujos de Carmine di Giandomenico. Los personajes cobran vida, otras vidas ligeramente diferentes a las que les conocemos, con personalidades similares pero no exactamente iguales, como sucede con los otros yos de mundos paralelos.
La imagen que mantiene la retina recrea la historia en tonos de ocre, en blanco y negro. Tal vez sean influencias de Frank Miller, del cine negro y del ambiente pulp. Sin embargo, no están exentos de color, de expresión, pero la propia ambientación, el momento histórico que se cierne alrededor de los personajes, construye esas imágenes. En cine, las películas noir giran en torno a hechos delictivos y criminales con un fuerte contenido expresivo y una característica estilización visual. Dentro de este estilo, di Giadomenico recupera el impacto de lo visual, con escenas en claroscuro y juego de sombras, para introducirnos en las escenas del comic noir.
El escenario es el Manhattan de la Gran depresión, donde tía May Parker no es la pacífica señora a la que estamos habituados sino una activista por los trabajadores y sus derechos, "Que las clases dominantes tiemblen... El proletariado no tiene nada que perder más que sus cadenas"-es su primera frase en la historia... Y Peter, bueno, Spidey sigue siendo el mismo: siempre estando en el peor lugar en el momento más equivocado. El inicio no puede ser más contundente: nuestro Spiderman noir, sin los colores habituales, aparece ataviado con una oscura gabardina y una máscara de aviador (parte del uniforme de su tío Ben en la guerra), en el despacho de J. J. Jameson armado con una pistola, mientras Jameson yace muerto a su lado.
La historia empieza con la narración de Urich, enviado por J.J.J. a fotografíar "la realidad": la miseria y la gran depresión. Una tía May combativa se halla arengando a las masas cuando los esbirros del Duende se hacen presentes. Personificados como típicos matones a sueldo de la mafia, aparecen para bajar a tía May de su púlpito y sembrar el miedo entre los trabajadores oprimidos. En esta ocasión, el personaje de Urich toma otro matiz: toma el rol de mentor de Peter, es quien le abre los ojos ante la verdadera realidad, donde empresarios, políticos y policía se codean con la mafia tet-a-tet, el primero que atiza la llama de la rebeldía y de la lucha por el bien, a pesar de su lado oscuro.
Mientras la araña hace su trabajo y el poder le es otorgado a Peter con la consabida responsabilidad, Urich retoma su conciencia minutos antes que comience el principio del fin y que el traidor sea traicionado.
Hasta aquí llego yo, el resto de la historia depende de ustedes...

El Jurado

• Como ya es una linda costumbre, quiero agradecer al señor Matías Bergara por exaltar este modesto blog, con sus increíbles ilustraciones y por sumarse al homenaje de este gran escritor.
La renovación del terror
Por Guillermo Del Zotto, El Popular.com.ar
Al pequeño Howard Phillips Lovecraft su madre lo veía tan feo que lo envolvía en bufandas para sacarlo a la calle. Claro que esta mujer no estaba bien. Porque además regaba esas "caricias" diciéndole que siendo tan feo nunca llegaría a triunfar. Howard, sin embargo, a los dos años recitaba poemas y a los 16 publicó su primer cuento de terror. Inaugurando una forma que fue bisagra después de Poe. Y que hasta la actualidad no alcanzó parangón.
Más allá del talento -hay que convenir que su madre favoreció a ello con sus "ternuras"-, este tormentoso autor terminó exponiendo su racismo, misoginia y también debió trabajar como escritor fantasma (escribiendo para otros autores de renombre).
Así como pudimos ver que en el cine era muy difícil asustar al público hasta que apareció Fredy Kruger (en algunas de sus películas, no todas), Lovecraft aporta varios ingredientes para la difícil renovación de ese completísimo desván heredado por Edgar Alan Poe. En ambos casos, hay materiales como los sueños, el más allá racionalizado y la ciencia ficción de terror. Y la pluma del autor nativo de Providence aportó tanto en ideas que hoy es difícil no encontrar novelas, películas, música, videojuegos, cómics o dibujos animados que no tengan escenas lovecraftnianas.
Lovecraft entendió tempranamente que un buen uso de la escritura puede ser el de extirpar pesadillas propias. Pero además le agregó muchos estudios a la condición humana y a lo científico desde una lectura apocalíptica, todo rociado de dosis justas de mito. El edificio de su obra entonces comprende una sólida base adornada con paredes musgosas y decadentes con el sello de esa frontera entre lo posible y lo imposible. Un trazo lo suficientemente delgado como para que el lector se balancee en ella siempre a punto de caer en cualquiera de los dos lados.
Su obra también tiene los atributos efectivos de la novela policial. Claro que el escenario cambia. Y las calles oscuras con carteles de neón que fallan son trastocadas por conductos del inframundo. Uno de estos "detectives" de Lovecraft es el personaje del cuento "El horror oculto", que tiene una definición en la que se enlaza la profesión con la realidad del autor: "... ese amor por lo grotesco y lo terrible que convirtió mi profesión en una serie de indagaciones acerca de horrores extraños, tanto en la literatura como en la vida".

• Cthulhu reposa soñando en la ciudad sumergida de R'lyeh... pronto despertará.
Lo fantástico, lo terroríficamente fantástico, para ser narrado, es lo que mayor justeza demanda. En un punto, la frialdad para mostrar los hechos debe alejarse precisamente de la imaginación desmedida. Lo imposible verosímil entonces debe contar con un autor dispuesto a convencer hasta en los menores detalles. Si la idea central se mantiene brillando de misterio en el fondo de ese pozo oscuro, nos hará llegar hasta el final. Que siempre se asemeja a una mano en la garganta que nos sofoca.
Es relativamente fácil hacernos creer que los muertos hablan. Lo difícil es que nos demos una idea certera de cómo se oye esa voz. El pequeño autor de Providence, escapando de ese primer terror emitido por su madre, logra sacar los ojos desde las bufandas. Nos hace un guiño cómplice y nos dice que el terror es posible. Porque ¿qué peor humanidad podría existir que aquella a la que ya no le asusta absolutamente nada?
Cthulhu para niños o recién iniciados
La Llamada de Cthulhu
Siempre hay una buena excusa para reunirse entre amigos a jugar ROL, pero si además podemos ayudar a quienes más lo necesitan, entonces la alegría es doble.